Jesús M. González Barahona es profesor en la Universidad Rey Juan Carlos. Comenzó a trabajar en la promoción del software libre en 1991 y desde entonces ha realizado diversas actividades en este área, como la organización de seminarios, la realización de cursos y la participación en grupos de trabajo sobre software libre. Actualmente colabora con varios proyectos de software libre (entre ellos Debian), con asociaciones como Hispalinux y EuroLinux, escribe en varios medios de comunicación sobre temas relacionados con software libre, y asesora a empresas y administraciones públicas en sus estrategias relacionadas con estos temas.
Como parte de su trabajo en la Universidad también imparte una asignatura de doctorado sobre software libre (en programas de la Universidad Politécnica de Madrid y la Universidad Rey Juan Carlos), mantiene líneas de investigación en el campo de la ingeniería del software libre, coordina el diseño de un máster europeo sobre software libre y es miembro del comité científico del máster en software libre de la Universidad Oberta de Catalunya.
Redacción Web. ¿Cuál cree que va a ser la evolución del software libre?
Jesús M. González Barahona. Predecir el futuro es difícil, pero podemos mirar al pasado y ver cómo han ido las cosas. El software libre es algo relativamente nuevo, pero tiene ya su historia: unos veinte años más o menos. Entonces se puede extrapolar todo el crecimiento que ha tenido en este tiempo. Por ejemplo, en los últimos años se está viendo que la cantidad de software libre disponible se está duplicando cada dos años o la cantidad de desarrolladores que trabajan en software libre también está aumentando considerablemente.
El software libre está penetrando cada vez más en las empresas y las administraciones públicas comienzan a tener mayor interés por él. Yo creo que en los próximos años necesariamente vamos a ver más crecimiento en general del mundo del software libre, tanto desde el punto de vista económico, en cuota de mercado y cosas por el estilo, como desde el punto de vista social, especialmente cuando los ciudadanos se vayan dando cuento de las ventajas que suponen para ellos, que es algo que todavía ha entrado poco en la sociedad.
R.W. ¿Cómo repercutirá ese crecimiento en la sociedad?
J. M. G. Barahona. En los próximos años, lo más importante que vamos a ver no va a ser el crecimiento del software libre, sino la extensión del modelo del software libre a otros lugares donde se está empezando a explorar con modelos parecidos a los del software libre. Como puede ser la creación de obras de producción intelectual, libros, música o películas. En este campo es donde, en los últimos años, se está empezando a ver una tendencia creciente en donde los autores les interesan modelos parecidos, modelos donde puedan dejar sus obras para que otros, sin ninguna restricción, las puedan modificar.
Este proceso puede cambiar mucho la sociedad, porque ya que vivimos en la Sociedad de la Información, el que la información funcione y se maneje de una manera o de otra va a influir mucho en el propio desarrollo de la sociedad.
R.W. ¿Qué ventajas puede tener la implantación del software libre?
J. M. G. Barahona. Podemos hablar de ventajas e inconvenientes. Desde el punto de vista de los inconvenientes, yo creo que cuando cualquiera que va implantar software libre en un determinado entorno, el primer problema con el que se encuentra es que es diferente a lo que la gente se suele encontrar. Hay que saltar un pequeño escalón de entrada, pero cuando comienza a usarse uno se da cuenta que no es tan distinto como lo que hemos usado siempre.
Ante la percepción de muchos usuarios de que si es gratis no puede ser bueno, conviene recordar que no es cierto que sea gratis en el sentido de que no tiene valor. Hay que darle el valor que cada uno considere, acercarse a él sin prejuicios y mirar si esto hace o no lo que uno quiere.
Desde el punto de vista de la empresa, los principales inconvenientes vienen de la necesidad de formación para software libre y la forma de usarlo también es diferente al software privativo.
En cuanto a las ventajas, una de las principales ventajas para un usuario normal, es que hay mucho software disponible, decenas de miles de programas que se pueden descargar de Internet y probar el que más se adapte a las necesidades específicas de un usuario. Desde el punto de vista empresarial, la posibilidad de adaptarlo a las necesidades de cada empresa, y contratar a cualquier empresa para desarrollar herramientas específicas sin ser dependiente de ninguna compañía.
El software libre da la posibilidad legal de modificar y adaptar el software a medida, sin embargo, con el software privativo no se puede, te dan un programa tal cual y si te vale bien y sino también. No te dan posibilidad alguna de retocarlo o adaptarlo.
A largo plazo para las empresas donde el software es muy importante para su gestión normal, el uso de software libre da mucho control sobre ese software, no se depende de lo que el fabricante de software quiera meter en un programa, sino que es el cliente el que decide qué tipo de programa quiere y la evolución del software en la línea más conveniente para el cliente, no para el fabricante de software.
R.W. ¿Cómo debe actuar la administración en cuanto a la implantación de software libre?
J. M. G. Barahona. Yo creo que las administraciones públicas en general tienen ciertas responsabilidades en esta materia con respecto a los ciudadanos. Esta responsabilidad hace que el uso de software libre sea especialmente aconsejable. Hay algunas que son muy genéricas y que algunas veces se ignoran, como por ejemplo, ser independiente de proveedores no dando preferencia a ningún proveedor. En el caso del software privativo necesariamente una administración da la preferencia al proveedor al que se le compra ese tipo de programa.
Cuando una administración usa software libre, cualquier empresa puede hacer las modificaciones que necesite. Este sistema es perfectamente respetuoso con la competencia entre empresas.
Las administraciones también tienen responsabilidades tecnológicas. Las instituciones públicas son grandes consumidoras de software y cuando pagan programas de software libre están fomentando que los ciudadanos tengan programas a coste cero, mientras que el software privativo, la administración paga licencias que sólo se pueden usar dentro de las instituciones.
Hay ámbitos, como el de la educación, donde el uso del software libre es especialmente importante. Yo lo resumiría en una sola idea. Con el software libre el alumno puede llevarse legalmente el software que se use en el aula a casa, mientras que en el caso del software privativo ese acto sería ilegal.
R.W. ¿Deben ser las administraciones neutrales tecnológicamente?
J. M. G. Barahona. La neutralidad tecnológica, tal y como la entiendo, quiere decir neutralidad dentro de una tecnología en la que haya varios proveedores. Si quiero decidir entre usar tecnologías basadas en servicios Java o en aplicaciones de escritorio tradicionales, no hay que ser neutro, porque las tecnologías van evolucionando y es conveniente usar siempre la mejor en cada momento.
El problema aparece cuando no hablamos de tecnologías sino de empresas. Las administraciones públicas tienen que ser estrictamente neutras frente a empresas una vez que han elegido ya las tecnologías.
Cuando algunas empresas dicen que las administraciones han de ser neutrales tecnológicamente, lo que en realidad quieren decir es que usen los productos que comercializan.